Bidenomics vs Trumpnomics

La elección en Estados Unidos del 3 de noviembre está para alquilar balcón. Aunque todas las encuestas dan a Joe Biden como indiscutible ganador, en política la verdadera encuesta es el día de las elecciones.

La elección en Estados Unidos del 3 de noviembre está para alquilar balcón. Aunque todas las encuestas dan a Joe Biden como indiscutible ganador, en política la verdadera encuesta es el día de las elecciones. Ya vimos lo que pasó hace 4 años cuando Donald Trump dio la sorpresa, ganándole la presidencia a Hillary Clinton.

Trumpnomics vs Bidenomics

La política económica de Joe Biden se basa en 3 pilares fundamentales. El pimero y más importante, un paquete de estímulo para seguir reactivando la economía, muy afectada por la pandemia. Biden habla de un paquete de cerca de $3 billones de dólares, que se suman a los cerca de $6 billones que ya se le ha inyectado a la economía americana.

Bidenomics

Biden quiere ayudar a esos Estados y gobiernos locales que sufren hoy por falta de flujo de caja, así como seguir impulsando los beneficios de los desempleados (que hoy suman cerca de 17 millones de personas). Por otro lado, el vicepresidente aboga por un aumento del salario mínimo de $15 dólares la hora y la ayuda a las pequeñas y medianas empresas, las más afectadas por el coronavirus.

El segundo pilar de su política económica son los impuestos. De algún lado tendrán que salir los recursos que Biden estima para sus estímulos fiscales, y su plan está enfocado en una nueva política de impuestos. Con una victoria de Biden veremos un retroceso a los recortes que implementó el presidente Trump en el 2017 cuando llevó el impuesto a las rentas de las empresas hasta el 21%. Biden ha hablado de un posible aumento hasta el 28%, así como la eliminación de las exenciones a las firmas de finca raíz y capital privado. A los individuos con ingresos mayores a los $400.000 dólares al año también les espera un aumento significativo en sus impuestos. Biden cree en la política redistributiva de los ingresos, en un país donde los que más tienen paguen más. Eso emociona a muchos pero tiene preocupado a muchos otros que avecinan un retroceso en los ingresos corporativos y una afectación en el empleo del país.

El tercer pilar de su propuesta económica se basa en la inversión en investigación y desarrollo, y un plan ambicioso para impulsar las energías renovables. Biden ha dicho en los debates presidenciales que combatir el cambio climático es un deber moral de Estados Unidos. Por eso su plan incluye una inversión masiva en energías limpias. Incluso en el último debate alcanzó a mencionar una transición de la industria petrolera a las energías renovables, y se mostró poco amigo del fracking.

Para darle contentillo a sus amigos Bernie Sanders y Elizabeth Warren, sus contrincantes en las primarias demócratas y con una clara inclinación hacia las políticas de izquierda, Biden ha hablado de educación prescolar universal, incentivos tributarios para los de menores ingresos, y universidad pública gratuita para aquellas familias con ingresos por debajo de $125.000 dólares al año. Pero Biden está lejos de las locuras de sus copartidarios, que hablan de llevar el gasto al 23% del PIB del país, o de garantizar trabajo para todos, como lo propone Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista del “Green New Deal”.

Trumpnomics

El presidente Donald Trump afirma que bajo su mandato se ha construido la economía más sólida de la historia de Estados Unidos. Sin duda la economía venía con un muy buen impulso antes de la pandemia, el país gozaba de muy bajas tasas de desempleo, y las bolsas registraban altos históricos. Sin embargo, las cifras no soportan las afirmaciones del presidente Trump. La economía creció a promedios anuales de 2.5% en los últimos 3 años de su mandato. Ha habido periodos de mayor crecimiento en la historia de ese país.

Un pilar central de su política económica durante su mandato fue la reducción de los impuestos corporativos a tasas históricas del 21%. Los impuestos a nivel de personas también cayeron sustancialmente durante su mandato. Esto tuvo un efecto inmediato en el bolsillo de empresas y personas. Se calcula que los ingresos corporativos han crecido en promedio 18% durante los últimos años de la era Trump. Eso con un costo fiscal altísimo para las arcas del gobierno. El déficit fiscal se estima es 5% del PIB del país y la deuda ya asciende a 106% del PIB. Una cifra que ni al presidente ni a los estadounidenses parece preocuparles. Una encuesta del Pew Research Centre encontró que al estadounidense promedio no le preocupa el déficit fiscal ni la cantidad de deuda que toma el gobierno de su país.

Las bolsas bajo su mandato han estado en altos históricos. Sus críticos dicen que eso solo le conviene a “los ricos”, a los banqueros de Wall Street, a sus amigos empresarios. Trump por su lado se defiende diciendo que el plan de ahorro para jubilados, conocidos como el 401 (k), depende directamente del desempeño de los mercados de valores. Si a los mercados les va bien, a los americanos ahorradores les va bien, dice el presidente.
Desde el día de su elección, Trump afirmó que iba a combatir el comercio “tramposo”. Y hay que decirlo, ha sido el primer presidente en darle la guerra comercial de frente a China por no cumplir muchos de los acuerdos internacionales de comercio. El mismo centro de investigación (Pew Research Centre) encontró que hoy en día 73% de la población en Estados Unidos tiene una opinión desfavorable hoy en día de China. Trump ha subido en promedio las tarifas de productos que vienen de China del 3% al 19% durante su mandato. También desde el primer día se retiró del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y renegoció el tratado de libre comercio con México y Canada.

Esas disputas le han costado al mundo, calculan algunos analistas económicos, cerca el 1% del PIB global. Pero sin duda el presidente Donald Trump continuará sus presiones al comercio con otros países, abogando por el proteccionismo de la industria y la política de “bring Jobs back home”, o traer de nuevo los trabajos a casa. Esa ha sido una de sus principales banderas de campaña y lo seguirá siendo de continuar en la Casa Blanca a partir del 2021.

¿Y el déficit fiscal qué?

Ni a Biden ni a Trump parece trasnocharlos el hecho de que el déficit fiscal (gastos mayores a los ingresos) esté en altos históricos. Tampoco parece preocuparles que la deuda ya se acerca a 106% del PIB, y hay cálculos que estiman que si siguen por la misma senda de gasto y endeudamiento sin control, la deuda puede llegar a niveles de 200% del PIB para el año 2030.
Hoy pareciera no existir en Estados Unidos ninguna diferencia entre política fiscal (gobierno a través de gasto e impuestos) y política monetaria (Banco Central a través de tasa de interés y oferta monetaria). La Reserva Federal está comprando títulos de deuda pública y otros activos financieros a dos manos, en otras palabras, imprimiendo dinero en exceso para impulsar la economía.

La deuda por principio se paga. Países como Argentina se acostumbraron a no pagar su deuda, y ya hemos visto las implicaciones que eso ha tenido en su economía. Muchos consideran que Estados Unidos tiene la ventaja de poder “imprimir” y endeudarse sin problema, pues su moneda (dólar americano) y sus bonos del tesoro siempre serán los más demandados por los mercados internacionales. ¿Tendrá su fin?

Peter Schieff, economista y gran crítico de las políticas expansivas de la Reserva Federal, afirma que el estímulo fiscal no hace absolutamente nada para incrementar la productividad de la economía. Estimula los mercados, sí. Las bolsas crecen, sí. Pero eso claramente no ayuda a la economía en el largo plazo. Lo único que hace es devaluar la moneda y poner en riesgo a la economía de una hiperinflación.

¿Cómo ajustar nuestro portafolio de cara a las elecciones?

Bueno y entonces, ¿qué hacemos con nuestro dinero de cara a las elecciones? Hay que entender que gane el que gane, la política expansiva continuará. Las tasas de interés seguirán en niveles bajos (cerca a cero) por muchos años. Con tasas de interés bajas, los bonos del tesoro de gobiernos rentan muy poco y los bonos corporativos también prometen rentabilidades muy pobres. De esta manera, es muy poco probable que un portafolio con una alta concentración en bonos de mediano y largo plazo tengan una buena rentabilidad en los próximos 5 o 10 años.
Todo puede pasar y como inversionistas debemos estar atentos a las decisiones económicas de las máximas autoridades. Sin embargo, es muy poco probable pensar en un escenario donde las tasas de interés empiecen a subir rápidamente. Las deudas corporativas y gubernamentales están en altos históricos, y subir las tasas sería un suicidio para las economías del mundo.

Una alternativa interesante para balancear el portafolio es aumentar la exposición a metales preciosos como el oro o la plata. Estos han sido activos resguardo históricamente y nos pueden ayudar a balancear y contrarrestar la volatilidad de las acciones. Hay ETFs como el IAU o el SLV que rastrean el precio de estos metales.

Otra buena alternativa es buscar fondos inmobiliarios, o REITs (Real Estate Investment Trust) que también ayudan a contrarrestar la volatilidad de las acciones. Es muy importante entender bien la naturaleza de los fondos inmobiliarios y saber en qué tipo de activos invierten. En época de post pandemia, es probable que los REITs enfocados en activos comerciales u hoteles, por ejemplo, sufran bastante mientras se reactiva la economía. Por otro lado, fondos inmobiliarios enfocados en vivienda multi familiar o proyectos de salud, pueden ser de gran atractivo.

Por último, no hay que desestimar la fuerza que cada día está tomando bitcoin como alternativa de inversión. Hace unos meses Paul Tudor Jones, el inversionista célebre de Wall Street, habló de Bitcoin como una gran alternativa de protección contra la inflación. En días pasados PayPal, la plataforma de pagos aprobó la aceptación de pagos a través de criptomonedas. JP Morgan ya dijo que bitcoin puede tener en los próximos años un crecimiento importante ya que se está considerando como una alternativa del oro como resguardo de valor. En otras palabras, los grandes inversionistas, las empresas y grandes fondos de inversión ya están adoptando este tipo de activos en sus portafolios. Bitcoin, entre más la atacan, más de fortalece.

Independientemente del resultado de las elecciones del 3 de noviembre, no podemos depender de ningún político o decisión de estado para aprender a manejar nuestro portafolio y nuestras finanzas. El mensaje nuestro siempre ha sido el mismo: hay que educarnos para aprender a tomar las mejores decisiones de inversión.

¡A seguir aprendiendo!

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