Todos son «socialistas»

Cuando se trata de prender la impresora de billetes, todos los gobiernos son “socialistas”.

Cuando se trata de prender la impresora de billetes, todos los gobiernos son “socialistas”. Lo hizo el conservador Rafael Nuñez, aquel presidente colombiano de La Regeneración cuando creó el Banco Nacional con capacidad de emisión de papel de moneda para financiar la guerra de 1885 contra los manifestantes del partido liberal de su política centralista.

Lo mismo le pasó a la República de Weimar, hoy Alemania, después de la Primera Guerra Mundial. Durante el enfrentamiento, la moneda alemana estaba respaldada por la moneda de oro llamada Goldmark. Fue después del Tratado de Versalles que Alemania fue obligada a reparar a las otras naciones de Europa y su gobierno no tuvo más remedio que emitir más papel moneda del que su economía soportaba. Ya sabemos los efectos nefastos de esa decisión. El tipo de cambio pasó de 60 marcos por dólar a 1 millón de marcos por dólar.

La semana pasada, la Revista Dinero dio un tituló muy a lugar a su artículo sobre política monetaria: “¡Que ni se les ocurra!”. Y es que muchos en el país están pidiendo a gritos que el Banco de la República emita dinero para financiar el déficit del gobierno y reactivar la economía. Sergio Fajardo, candidato a la Presidencia de Colombia en el 2022, lanzó su programa “Empleo de emergencia ya”, una iniciativa de obras públicas por $50 billones de pesos que se financiaría con emisión de deuda y un préstamo directo del Banco de la República al gobierno nacional.

Hablar de emisión, aun en pandemia, en un país como Colombia con una moneda tan débil es un verdadero despropósito. Una cosa es la emisión de dólares por parte de la Reserva Federal. Ya hemos hablado en varias oportunidades cómo el dólar es la moneda más demandada del planeta y Estados Unidos puede darse el lujo de emitir dinero sin causar (por ahora…) una hiperinflación. Eso allá terminará mal, como han terminado todas las historias de emisión de dinero a través de la historia. Le pasó a Grecia, le pasó a Roma, le pasó a la República de Weimar, le pasó a Argentina, le pasó a Venezuela, le pasó a Zimbabue. Tapar huecos fiscales con ayudas del Emisor nunca ha sido, y tampoco es ahora, la fórmula para salir de la crisis.

Ganó Biden. ¿Ahora qué?

Los mercados financieros han reaccionado de manera positiva a la noticia de la elección de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos. Sin duda se viene un paquete de estímulo para seguir reactivando la economía, muy afectada por la pandemia. Biden habla de un paquete de cerca de $3 billones de dólares, que se suman a los cerca de $6 billones que ya se le ha inyectado a la economía americana.

Biden, al igual que Trump, cree en la “fórmula mágica”: más deuda para reactivar la economía. En finanzas, el endeudamiento se conoce también como “apalancamiento”. Es decir, es una palanca que nos ayuda a hacer la fuerza. Es un medio para crecer y aumentar rentabilidades. Los financieros saben muy bien que, al aumentar el endeudamiento, aumenta la posibilidad de crecer la rentabilidad de un negocio o una inversión. Sin embargo, nada más peligroso que el endeudamiento desbordado. Por eso como nos decía hace unos meses Juan Carlos Echeverry, el exministro de Hacienda y expresidente de Ecopetrol (https://www.youtube.com/watch?v=_k4UGm1E_xs), las políticas keynesianas las debe manejar un no-keynesiano pues la deuda es como la droga, peligrosa y adictiva.

Los banqueros centrales y gobiernos saben que una forma de reactivar el consumo, y por ende reactivar economías, es bajando tasas de interés, abaratando el costo del crédito, para que tanto empresas como personas puedan salir a endeudarse para gastar e invertir. Eso es una parte importante del crecimiento económico, pero siempre se nos olvida la otra parte y tal vez la más importante: la productividad. Y es que de nada sirve que una persona se endeude para salir a comprar (muchas veces cosas que no necesita) si no es capaz de aumentar sus ingresos para poder cumplir con sus obligaciones crediticias. Lo mismo le pasa a una compañía. El banco puede bajarle las tasas, puede abaratar su costo de endeudamiento, puede aumentarle sus cupos de crédito, pero si la empresa no es capaz de producir más de lo que producía antes, no podrá cumplir sus obligaciones y pagar sus deudas. Terminará metida en ese círculo vicioso de deuda en el que terminan reventadas muchas empresas.

Por eso las políticas monetarias deben venir acompañadas de planes de gobierno que impulsen la productividad, que mejoren la educación, que promuevan el emprendimiento como herramienta de generación de ingresos. Los colegios y universidades hoy no nos están preparando para los trabajos del futuro. No es sino revisar las cifras. Se estima que más de $1.6 billones de dólares de deuda tienen hoy los estudiantes en el mundo. Esos mismos estudiantes salen hoy al mercado laboral y no consiguen empleos con salarios suficientes que ayuden a soportar esa deuda.

Los bancos pueden bajar tasas y abaratar créditos, pero eso debe venir acompañado de una política de educación financiera. La gente no diferencia entre una tasa de interés mes vencida o trimestre anticipada. No conoce las ventajas o desventajas de un leasing habitacional o crédito hipotecario. No dimensiona lo nocivas que son las tasas de interés de las tarjetas de crédito, o las comisiones que nos cobran los bancos y fondos de pensiones por invertir nuestro dinero.

Una sociedad sin educación financiera es una sociedad destinada a la eterna pobreza. Una sociedad sin educación financiera desde una edad temprana es una sociedad más desigual, donde solo unos pocos ganan. Una sociedad sin educación financiera es una sociedad condenada al fracaso. Apostémosle a la educación financiera como un arma de empoderamiento.

Muchos celebran la victoria de Joe Biden en Estados Unidos. Otros, con rabia y nostalgia hablan del mayor fraude electoral de la historia. Biden recibe un país incendiado por el discurso y totalmente dividido. Esperemos pueda tomar las mejores decisiones para el bien de esa nación y del mundo entero.

En este momento de angustia e incertidumbre, no está de más recordar las palabras de John F. Kennedy pronunciadas el día de su investidura en 1961.

“No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”

Quiero cerrar con algo que siempre hemos dicho acá en Mis Propias Finanzas: nuestro futuro financiero no podemos entregárselo a un tercero, a un banco, a un político, a un fondo de pensiones, a un gobierno de turno. Es nuestro deber educarnos y no hay excusa, las posibilidades de hoy son infinitas. Basta con una conexión a internet para aprender de estos temas tan importantes. Ganó Biden, si, pero eso en poco o nada afecta nuestra capacidad de tomar buenas decisiones financieras.

¡A seguir aprendiendo!

Juan Pablo Zuluaga

Mis Propias Finanzas

Últimas noticias

¿Cómo ser tu propio jefe?

Esta es una de las frases más trilladas últimamente. La promesa de que hay que emprender para “ser su propio jefe”, para “no trabajar para los demás” para “no vivir el sueño de los otros”.

¿Cómo generar ingresos distintos al salario?

Este tema es, en nuestra opinión, el concepto más importante en finanzas personales: hay que tener VARIAS fuentes de ingresos. Sin duda es un común denominador de los grandes empresarios e inversionistas del mundo.

No caigas en plataformas de trading engañosas

Muchas veces nos han preguntado cómo hacer para invertir en los mercados financieros y a través de qué plataformas.

La deuda es buenísima

Muchas veces creemos que todo tipo de deudas, pueden ser contraproducentes en nuestras finanzas. Por el contrario, acá queremos entregarte algunas razones para que empiezas a adquirir deuda pero de las buenas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *